Ayer, como había anticipado, fui a Yerbamala, les eché las últimas malas vibras y partí sin dolor. Paco me había acompañado y lo cogió el pico y placa en plena sabana cundiboyacacuna.Para "matar" el tiempo, nos compramos un traguito ligero: una botella de Absolut y dos seven ups. Después de mi paso por la yerba que nunca muere, empezamos a recorrer todas las carreteras equivocadas -o al menos eso me hacía creer Paquito-. Para amilanar mi malestar por haber ido al manicomio, había ideado un plan sorpresa. Unos cuantos drinks después (varios de los cuales quedaron en el piso del carro), entramos por una carretera secundaria, despavimentada. De esas que no salen en el mapa.
Estábamos en un punto entre Chía, Guatavita y La Calera, fue la conclusión a la que llegamos. Por decirlo de manera cruda y realista: estábamos perdidos. Pero claro, después de unas cuantas vueltas, llegamos a un paraje pintoresco e inesperado: las termales de guasca. Y, ¿Quién dijo miedo?.
En breve estábamos en estampida en busca del chingue perdido: encontramos, en una tienda con triciclos colgados y muñecas, un chinguecito negro, corte casual.
De regreso a las termales, cambio veloz en el carro y nos metimos con vodka y cigarrillo en mano. Tan rico que es cuando uno puede liberar sus vicios sin que haya un sicorrígido detrás de uno apagándole el cigarrillo.
Total, mucho chiste y mucha chanza y el muy pelotudo no tomó ni una foto de mis mil muecas, de manera tal, que esta historia pudo ser cierta como pudo ser producto de mi imaginación.
miércoles, 20 de diciembre de 2006
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5 comentarios:
Hey, Doña Antonia ¿por qué no escribe sus columnas así como escribe en este blog?
Pues lo voy a tener en cuenta...
Gracias, muy gentil... es que usted escribe muy bien, pero le hice el comentario porque suena mejor cuando lo hace como si estuviera entre carambola y carambola en La Latina o perdida en una carretera destapada o como si tuviera puesto un chinguecito negro, corte casual. En cambio en algunas columnas parece, y no se vaya a poner brava, que tuviera puesto un corsé prestado y mal amarrado.
No, no me pongo brava, ni más faltaba. Está buena esa metáfora del chingue ;)
Mejor la suya con los huesos de mamut. Aunque me genera muchos interrogantes...
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