jueves, 28 de diciembre de 2006

La lengua en el piercing

Saliendo ayer de Goa, me dijo Xpectro que somos una sociedad tribal. Ha vuelto la necesidad de incrustarnos trozos de metal en el cuerpo. Ha vuelto el deseo de marcar la piel con tintas de colores. Siempre me acuerdo de un documental que vi en natgeo, de una tribu africana donde hay una especie de Mister Universe. Los hombres se pintan la nariz con una tinta blanca y abren los ojos: mientras más blanco se vea, más sexy es.
Los piercings y tatuajes, en mayor y en menor tamaño y cantidad,parecieran representar un ritual de aceptación dentro de un grupo social. Y, claro, además del contenido sexual y fashionista (como dicen los chicanos de Mtv).
¿Por qué hacerse un piercing? Preguntan los escépticos que ponen cara de amarguísimo cuando lo ven. Pues, ¿Por qué bañarse?, ¿Por qué lavarse los dientes? ¿por qué el perfume? Como si no fuéramos artificio en todas las facetas de nuestra vida. Pero claro, no sobra el escandalizado que condena todo artificio: tal vez prefiera andar por ahí en taparrabos. Lo que tal vez no le guste saber es que, justamente, los grupos humanos más "despojados" de artificio, son aquellos que más intervienen su cuerpo. Lo tatúan, lo rasgan, lo perforan, lo deforman. Así que, ¿qué prefieres?

No hay comentarios: