viernes, 29 de diciembre de 2006

Año Nuevo en Chibchombia

Hace ya varios años que espero el año nuevo con cierta desesperación. Sólo puedo compraralo, tal vez, a esas noches de insomnio en las que queda sólo un cigarrillo y muchas horas mirando al techo. Antes, ya saben, existía la tranquilidad de vivir con los padres, de que todo estuviera asegurado hasta en el menor detalle. Pero ahora, el fin de año es un gran desespero, porque, claro, a todo el mundo le importa un comino si uno necesita un café internet, si tiene que salir a comprar cosas (comida, cigarrillos). La ciudad, esta maldita Bogotá, se paraliza como si fuera víctima de un invierno sueco. Nada se mueve. Todos los locales han migrado como aves rapaces al Caribe. Se aglomeran en las calles, hacinados.
Me gusta Bogotá así, no sé por qué pero me recuerda esa ciudad gris de Momo, con unos señores misteriosísimos paseando por ahí, en medio de la nada.
Pero quiero irme.

3 comentarios:

el especialista sexto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
el especialista sexto dijo...

Estamos en las mismas. ¿Por qué no nos largamos juntos? Llenemos el tanque de mi carro y dejamos que él escoja el camino, yo no estoy para pensar en destinos finales o intermedios.

María Antonia García de la Torre dijo...

Pues haberlo dicho antes, ya volví a la capital, presta a retomar las riendas de mi vida.


(jaja)