Lucas está entusado. Hizo un blog para liberar toda la furia reprimida. Parece que le funciona, al menos me dice que se siente más aliviado. Me gustan estos exorcismos virtuales, son una forma de aniquilar fantasmas sin tener que acudir a la clásica gillette.
Mientras escribo este post, chateo con Lucas y se burla porque le dije que me leí un libro buenísimo de superación personal. Me la tenía al rojo, y yo ni siquiera tuve la intención de leerlo: cayó en mis manos motivo corrección de estilo, y pues, de pasadita, me robé uno que otro consejito práctico. Pues Lucas no cabía de la dicha al saberlo porque ahora podría burlarse a sus anchas de la abajo firmante. Yo detesto toda esa new age literature, pero que debemos aceptar que todos tenemos nuestro lado "Daniela Romo". Y mientras más temprano lo aceptemos, mejor.
Lucas habla de su proceso de tusa en el blog (diariotusa.blogspot.com), y (yo como siempre aprovechándome del dolor ajeno) me sirvió para darme cuenta de que los manes también son bien cursis. Que lo oculten en toda su chabacanería y hosquedad es otra cosa. Lo leí, y me adentré en el corazón del pobre Lucas, despechado hasta en las más profundas fibras de su ser.
Debe ser horrible terminar en plena temporada de tutainas tuturumás, de por sí patéticas. Pero tal parece que su proceso lo está llevando hacia una emancipación envidiable.
Mi amigo Lucas, es uno de los pocos que me apoya en los foros de Semana.com, entra, comenta, se enfurece con éste, me critica por aquéllo, pero, a la larga, hace que haya debate y no lánguida lista de comentarios insulsos. Espero que este tal Lucas termine por un buen tiempo, porque cuando los amigos terminan con sus novias, es cuando regresan.
lunes, 18 de diciembre de 2006
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