Tengo un antifan fiel: Karl2002. Se trata de un individuo dedicado a dejar insultos deliciosos al final de mis columnas de El Tiempo. Ha tenido la osadía, addirittura, de insultar a mi madre en sus columnas. ¿Será que me aporrea porque me quiere? Creo yo que más bien me aporrea porque quiere que un día se cambien los papeles: que sea él quien escriba columnas. Claro que, con esa actitud, querido NN, no vas a llegar a ningún Pereira. El resentimiento social e intelectual dejó de estar de moda en los sesentas.
Dejo esta columna inédita (ya sólo saldrá acá) sobre los foros virtuales de Semana.com, "Ser jóven en Colombia". Salúd.
Los foros de eltiempo.com se han vuelto un espacio para insultar a los columnistas, afirma Daniel Samper. Tiene razón. El otro espacio de participación de los lectores, los comentarios al final de cada columna, se han quedado en ese nivel primario de madrazos injustificados. No se ha superado la fase del insulto y de las opiniones despectivas. En ese caso, es necesario regular el tono que utilizan los lectores. Es interesante leer las críticas frente a lo que uno escribe, pero ya no es tan enriquecedor cuando se trata de afirmaciones que atacan a la persona y no a sus argumentos. En ambos casos, el columnista o moderador se pone como carne de cañón frente a una multitud enardecida. Debido a que cualquier persona que tenga acceso a Internet puede participar, habrá que regular un foro democrático en el sentido cabal de la palabra. Los pros, un debate con puntos de vista inesperados e innovadores, los contras, insultos enmascarados en identidades falsas.
Cabe preguntarse, sin embargo, qué tanta injerencia tiene el moderador en la calidad de un foro. Está visto que un espacio de opinión abierto a los lectores, debe enfrentar una serie de dificultades cuya superación define el nivel de los debates. Semana.com ha instaurado ciertas reglas del juego que garantizan, de entrada, el respeto de los foristas al moderador y entre ellos mismos. El participante que insulte, difame o utilice un lenguaje soez, será bloqueado a la tercera advertencia. Esta herramienta permite que los debates se centren en el nivel de argumentación y no en el color de los insultos. Claro está, explotar esa herramienta depende únicamente de la dedicación y de la paciencia del moderador.
Hay que tener presente que un foro virtual no requiere la misma dedicación de un foro “real”, pero sí es fundamental mantener actualizado el debate y no dejarlo a la deriva. La racha inicial de insultos se depura a medida que los saboteadores se aburren y a medida que se dan cuenta de lo interesante que es debatir sin insultar. Si los foristas entran y se dan cuenta del tono subido que utilizan los demás, y el moderador brilla por su ausencia, actúan con vandalismo, como si entraran a un almacén sin vendedores ni seguridad.
Después de unos cuantos meses, se depurará el nivel del debate y la cantidad de participantes: el espacio de discusión se convierte en una comunidad virtual en la que ya no será necesaria la represión –el bloqueo de un usuario- pues ya ellos mismos reprenderán, no sólo a los que insulten, sino a aquellos que traten de sabotear el debate al desviar el tema.
Unos seis meses después, logra instaurarse un espacio de debate, con unos diez participantes fijos. Los participantes acentúan sus opiniones en el foro y suele ocurrir que dos de ellos tomen posiciones antagónicas y lideren el debate para luego cederlo a otros dos participantes. Esta dinámica es espontánea y se alcanza cuando ya no es un imperativo frenar los insultos inoficiosos. El foro Ser joven en Colombia, pasó por ese proceso. El primer estadio es el de anarquía total, y sólo después de un tiempo el mural de graffitis obscenos se vuelve un centro de discusión virtual donde lectores y periodistas pueden intercambiar opiniones interesantes y depuradas. El espacio que ofrecen los medios de comunicación, como El Tiempo y Semana, en Internet, es tan útil como desconocido. Y su desconocimiento puede derivar en que nunca se explote a cabalidad una herramienta desde la que se puede instaurar un debate pluralista. Depende, entonces, del moderador la calidad de una herramienta de doble filo.
domingo, 11 de febrero de 2007
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