jueves, 18 de enero de 2007

Luces verdes

Me gusta caminar por las calles de Bogotá, me encanta sentir cómo la contaminación de la 7a se incrusta en mis pulmones. No cambio por nada el ruido de la ciudad, el desorden, los papeles, el smog. Los amantes del campo dirán que es malo para el organismo y para el alma. Pero me gusta. Así como decidí no abandonar el cigarrillo. Si no hiciera bien, la gente no fumaría.
Ayer me levanté como a las 11 y estuve echada en la cama pasando canales. Vi una película en la que unos marcianitos hacían una copia de la Tierra... divertida. Vi un poco de Jackie Chan (no tenía el control remoto en ese momento), un pedacito de El Zorro y Look Who's Talking.
Pareciera, según esa última película, que tener un hijo es pan comido. Lo he pensado mil veces, no sólo hala la biología sino la cultura. Mi madre se burla de eso y dice que todas las mujeres acá quieren "casarse y tener hijitos para el Cielo". Divertido.
No quisiera recordarle que ella tiene tres. -jeje-.
A pesar de que varias veces he pensado en la posibilidad -sin the whole package: marido, matrimonio, familia del marido, domingos donde los suegros-, de buscar un prospecto en un catálogo de Versace, invitarlo a comer, luego darle unos cuantos whiskies y enredarlo cual quinceañera. Después lo mando en un taxi al aeropuerto y nunca le cuento que tuvo un criaturo en Latinoamérica. Suena descabellado? Many women do that.
There's nothing but green lights from here...