Anoche, recién llegada de una finquita en Tabio, empecé a buscar un libro en la biblioteca de mi sala. Se lo tengo que entregar a mi hermana con urgencia, pero no apareció. De pronto vi un libro grande, de lomo rojo: Flaubert, Tutti i romanzi. Tascabili.
El libro es del tamaño de un diccionario, de papel periódico. Gracias al tiraje y al papel, cualquiera podía conseguirlo en una estación del tren de Italia, por diez mil liras. Claro, ahora cuentan en euros, entonces serían cuatro.
Acá seguimos preguntándonos circunspectos por qué la gente no compra libros de 80 mil pesos... por qué? por qué? No leen y los tirajes más altos son de tres mil ejemplares. Bueno, he aquí la respuesta. Vendan las obras completas de Flaubert por 10 mil pesos, y las librerías no darán abasto.
Abrí el libro, justo en la Educación Sentimental. El ensayo que precede la novela, habla de "el mejor texto jamás concebido por Flaubert" pero, era también, claro, el más largo. Empecé a leerlo a las nueve y media de la noche. Como "acompañamiento", un par de cds, primero Brahms, luego Beethoven. Casi nunca pongo los cd's que heredé de mi hermano, pero después de este fin de semana, a punta de sonatas, cuartetos, etcétera, me di cuenta de que es la mejor manera de domesticar la rabia y el desencanto.
El pobre Frédéric, profundamente enamorado de una mujer casada con la que nunca ha intercambiado más de unas cuantas palabras, destina toda su existencia al sufrimiento por este amor imposible. Pasea por las calles vacías del Barrio Latino, en pleno verano, espera encontrarse con alguien, mientras ruñe su desolación casi con placer.
Y mientras tanto, me fumaré un cigarrillo, por sugerencia de un extraño.
lunes, 15 de enero de 2007
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7 comentarios:
Me quedó un poco encriptado lo que escribí, pero supongo que no se trata de entender. Como dos desconocidos que se refugian y se miran de frente en medio de una balacera.
Ahí voy con Flaubert, pero anoche no leí ni una linea porque la peste está al acecho. Frédéric... por qué es tan nosotros?
En mi caso debe ser porque soy tan provinciano como él... y en el tuyo?
estoy que borro la primera respuesta que te escribí hoy. está tan melosa y enredada que me hizo descubrir que hasta en el anonimato se siente pudor.
JAJA! Hasta en el anonimato se siente pudor, pero claro... debe ser por eso que nunca he sido capaz de llamar a una hotline ni he sido capaz de pedir juguetes sexuales a domicilio. Seguro que me pierdo de mucho, pero es que el pudor acecha.
JA! Habrá que ver que resulta con el pudor y la peste acechando. Y sí, te estás perdiendo de muuuchas cosas.
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