Anoche, conversando con el Señor Alcalde de Bogotá (o al menos, candidato entusiasta a la alcaldía a fin de resolver asuntos neurálgicos como el problema de transportes en la capital de Colombia), nos enfrascamos en una discusión sobre el hipertexto en Calvino y sobre la despenalización del aborto. Y bueno, también sobre la desidia que produce una realidad estancada en fórmulas caducas (me encanta este adjetivo).
Cuando hablamos de Calvino, le conté en qué consistía el hipertexto, pero su cyberfobia me impidió utilizar el Internet como ejemplo perfecto para ilustrar este concepto. Para todo tenía un "pero" seguido de un "por qué?". Êl mismo reconoce que es un "nene", preguntón, inquieto, consentido. Un alcalde consentido, qué desastre administrativo!
No es un "nene", pienso yo. Al menos no es el clásico "nene" dedicado a pop corn movies y a sonreir "como si aquí no hubiera pasado nada". Me pareció reconfortante reconocer en otro unas cuantas inquietudes que zumban en mis oídos en la vigilia y en el sueño. -No soy el único bicho raro-, fue lo que atiné a decirle cuando sentí como si me estuviera leyendo la mente a medida que hablaba.
Pero esa será historia de otro post, o harina de otro costal.
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2 comentarios:
Eso es lo que me pasa con su blog, que veo que no soy el único bicho raro de la comarca. Y para rematar, leo su asunto del hipertexto justo cuando estoy a punto de darle play a Rashomon. Qué buen timing.
¿por qué no expones en tus posts aquellas "inquietudes que zumban tus oídos"?
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