No creo que sea tan interesante hablar de mis cavilaciones en este blog. Primero, porque mi memoria a corto plazo les permite una vida de 24 horas y, segundo, porque cavilaciones implica incertidumbre, imposibilidad de poner en palabras.
Ayer, durante la despedida de Marianina, me di cuenta de que salir del país es un inevitable. Todos nos preparamos para ese ritual de paso, nada de lo que hacemos aquí en Colombia importa. Es triste pensar que veinticinco años han sido sólo un "limbo" preparatorio para acceder a esta "vida" después de la muerte.
Marianina se va a Madrid, uno o dos años. Después Londres. Yo estaré en otro lugar durante otros tantos años. Y así se disgregan las vidas y se pierde el curso de las relaciones estrechas que creíamos inquebrantables.
domingo, 21 de enero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
9 comentarios:
Amaneció más pesimista que yo. O quizá más enguayabada. O quizá más sabia. Seguramente nunca lo sabremos, lo único que sé es que yo sí, justo ahora que nada me ata a este lugar, decidí quedarme aquí.
p.s. Ese post me puso en modo "domingo por la tarde" desde muy temprano. se le agradece.
Más pesimista, siempre. De hecho, trato de luchar contra una tendencia a verlo todo negro. Me alegra que haya modificado en algo su mood, mr. anonymus :)
jaja... mr. anónimo es el otro que escribió por ahí. yo al menos tengo un nick, y bueno... yo tampoco sé quién es usted mrs. pesimista
no deben ser tan importantes si son tan efímeras esas cavilaciones ¿no te persiguen eternamente hasta que las desvelas?
Especialista, con Mr Anonymus, me refería a usted. Quisiera saber quién es.
Anónimo, sí persiguen hasta el desvelo, como un dolor de muelas.
¡Yo también quiero!
Apenas sepa le aviso...
:)
okay :)
Por mi trabajo he podido conocer mucha gente de otros países, también de Colombia. A todos en algún momento les he preguntado si añoran su país. Todos responden lo mismo, todos esperan volver.
Un placer descubrir tus cavilaciones.
Un abrazo
Publicar un comentario