lunes, 29 de enero de 2007

Susto punto com

Después de un viaje relámpago al corralito de piedra, volví con unas cuantas muelas de cangrejo en el duodeno y un jetlag del que no me repongo. Estuve en pocos conversatorios porque de un día para otro, no sólo es inhumano sino imposible mantenerme despierta. Llegué a las 8 de la mañana a dormir. El hotel estaba bien, al menos esta vez no tenía que esquivar un mico para llegar a mi habitación. Tiempos aquellos del Hotel Central.
Boté mi morral en el piso y me eché a dormir toda la mañana. No fui a ver al ilustrísimo nobel nigeriano, pero mi queridísimo Espinosa hizo una reproducción bastante cercana del tono de su voz y de su mirada circunspecta. Ya al medio día me metí a un debate entre Enrique Santos y Sir Simon Jenkins. El debate, dentro de un recito del Claustro de Santo Domingo, con un aire acondicionado adecuado para esquimales, giró en torno al periodismo del siglo xxi.
Los periodistas le tienen pánico al internet, decían. Un temor ancestral. Temen que la prensa escrita muera de una vez y para siempre. Hasta mencionaron que The Economist ya había vaticinado cuándo moriría el último lector de periódicos: en 2047. Si llegara a ser cierto, Won Kar Wai se habría descachado por un año. Mi opinión personal, subjetiva etcétera, es que internet es una herramienta. Las herramientas no son buenas ni malas. Es el hombre quien las pone a su disposición. Ahora, si el hombre no sabe ni siquiera dónde está parado, entonces no sabrá usar esta herramienta. Y sería el fin. Mentiras, tampoco se trata de ser fatalistas.
Creo que la prensa escrita ha sobrevivido a cosas peores, como el desinterés de los lectores. Pero mientras haya un sólo individuo interesado en saber qué pasa más allá de su casa y de las montañas que rodean su ciudad, existirá el periodismo. Delete.

domingo, 28 de enero de 2007

de mucho hay

Aquí reportando desde el Hay Festival de Cartagena. Mucho escritor, mucho sol, dolor de cabeza por el aire acondicionado de la sala de periodistas. Pero bueno, siempre es grato volver a estas callecitas, a este corralito de piedra tan bien custodiado de la desolación y del calor pegachento de la periferia. Sad, very sad, but true. Esta noche, a las diez, volveré a Bogotá, el refugio helado en medio de las montañas. Desde allí encontraré la paz perdida. Chateo con un individuo anónimo: aparecen palabras en mi messenger de una persona de la que desconozco todo, no sé su nombre ni edad ni nada, debe ser una niña de doce años o un octogenario cantonés. Todo puede ocurrir.

jueves, 25 de enero de 2007

Nalgadas

Muy divertidos los comentarios, para qué. Si los lectores no discreparan, no me interesaría escribir.
Have fun:

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3410631.html

martes, 23 de enero de 2007

Los techos de los buses

Parece que mañana sale una columna en El Tiempo. Amanecerá y veremos, como dicen por ahí. Por lo pronto, tengo toda mi energía centrada en el engendro que se está alimentando de toda mi energía: es una mezcla de peste decembrina y trasnocho de lunes. Nada que hacer, back to work: back to bed early.
El atardecer de hoy me hizo sentir, por un momento, en Bs As. El sol sobre los techos de los buses, las calles, justo cuando pasaba en transmilenio por el puente que hay en la 92. Me hizo querer un poco esta ciudad. Por un momento dejó de ser hostil. Aunque, ahora que lo pienso, y sólo ahora, tal vez la hostilidad no estaba en la ciudad sino en mí.

domingo, 21 de enero de 2007

Dots

A mi izquierda, un cenicero de franjas negras y grises. Detrás del computador, arriba, un dibujo. En el cenicero hay dieciocho colillas. Un cigarrillo prendido en mi mano derecha. Son las 7:23 pm hoy domingo 21 de enero.
Mañana vuelvo a las colinas de la deshonra, más allá del Castillo del bisabuelo de Paco.

A través del espejo

Cavilaciones en la almohada

No creo que sea tan interesante hablar de mis cavilaciones en este blog. Primero, porque mi memoria a corto plazo les permite una vida de 24 horas y, segundo, porque cavilaciones implica incertidumbre, imposibilidad de poner en palabras.
Ayer, durante la despedida de Marianina, me di cuenta de que salir del país es un inevitable. Todos nos preparamos para ese ritual de paso, nada de lo que hacemos aquí en Colombia importa. Es triste pensar que veinticinco años han sido sólo un "limbo" preparatorio para acceder a esta "vida" después de la muerte.
Marianina se va a Madrid, uno o dos años. Después Londres. Yo estaré en otro lugar durante otros tantos años. Y así se disgregan las vidas y se pierde el curso de las relaciones estrechas que creíamos inquebrantables.

viernes, 19 de enero de 2007

Caída desde lo alto de la torre de la razón pura hasta lo más profundo de la razón impura

Anoche, conversando con el Señor Alcalde de Bogotá (o al menos, candidato entusiasta a la alcaldía a fin de resolver asuntos neurálgicos como el problema de transportes en la capital de Colombia), nos enfrascamos en una discusión sobre el hipertexto en Calvino y sobre la despenalización del aborto. Y bueno, también sobre la desidia que produce una realidad estancada en fórmulas caducas (me encanta este adjetivo).
Cuando hablamos de Calvino, le conté en qué consistía el hipertexto, pero su cyberfobia me impidió utilizar el Internet como ejemplo perfecto para ilustrar este concepto. Para todo tenía un "pero" seguido de un "por qué?". Êl mismo reconoce que es un "nene", preguntón, inquieto, consentido. Un alcalde consentido, qué desastre administrativo!
No es un "nene", pienso yo. Al menos no es el clásico "nene" dedicado a pop corn movies y a sonreir "como si aquí no hubiera pasado nada". Me pareció reconfortante reconocer en otro unas cuantas inquietudes que zumban en mis oídos en la vigilia y en el sueño. -No soy el único bicho raro-, fue lo que atiné a decirle cuando sentí como si me estuviera leyendo la mente a medida que hablaba.
Pero esa será historia de otro post, o harina de otro costal.

jueves, 18 de enero de 2007

Un buen día

Esto es lo que he estado oyendo todos estos días. Mucho bonitow.

One Fine Day

I like to reminisce about a time I’ve never had
A book that no one read
A film that never made me sad
And you remind of a place I’ve never been
And something no one said
When I was 17

One fine day
In the middle of the night
You’ll wake up in it
One fine day
In the middle of the night
But you probably won’t admit it

Remember when we never struggled through
A bad time we never had
A love we never fell into
Please don’t remind me to forget
Cause forgiveness is a place
I ain’t got used to yet

One fine day
In the middle of the night
You’ll wake up in it
One fine day
In the middle of the night
But you probably won’t admit it

All I ever wanted
Was to radiate your home
But I guess it doesn’t matter

So come reminisce about a time we didn’t have
I hear there’s a sequel to that film that never made you sad
Don’t rewrite my history
Cause you’ll never really know
How much you didn’t mean to me

One fine day
In the middle of the night
You’ll wake up in it
One fine day
In the middle of the night
But you probably won’t admit it

Luces verdes

Me gusta caminar por las calles de Bogotá, me encanta sentir cómo la contaminación de la 7a se incrusta en mis pulmones. No cambio por nada el ruido de la ciudad, el desorden, los papeles, el smog. Los amantes del campo dirán que es malo para el organismo y para el alma. Pero me gusta. Así como decidí no abandonar el cigarrillo. Si no hiciera bien, la gente no fumaría.
Ayer me levanté como a las 11 y estuve echada en la cama pasando canales. Vi una película en la que unos marcianitos hacían una copia de la Tierra... divertida. Vi un poco de Jackie Chan (no tenía el control remoto en ese momento), un pedacito de El Zorro y Look Who's Talking.
Pareciera, según esa última película, que tener un hijo es pan comido. Lo he pensado mil veces, no sólo hala la biología sino la cultura. Mi madre se burla de eso y dice que todas las mujeres acá quieren "casarse y tener hijitos para el Cielo". Divertido.
No quisiera recordarle que ella tiene tres. -jeje-.
A pesar de que varias veces he pensado en la posibilidad -sin the whole package: marido, matrimonio, familia del marido, domingos donde los suegros-, de buscar un prospecto en un catálogo de Versace, invitarlo a comer, luego darle unos cuantos whiskies y enredarlo cual quinceañera. Después lo mando en un taxi al aeropuerto y nunca le cuento que tuvo un criaturo en Latinoamérica. Suena descabellado? Many women do that.
There's nothing but green lights from here...

lunes, 15 de enero de 2007

La educación sentimental

Anoche, recién llegada de una finquita en Tabio, empecé a buscar un libro en la biblioteca de mi sala. Se lo tengo que entregar a mi hermana con urgencia, pero no apareció. De pronto vi un libro grande, de lomo rojo: Flaubert, Tutti i romanzi. Tascabili.

El libro es del tamaño de un diccionario, de papel periódico. Gracias al tiraje y al papel, cualquiera podía conseguirlo en una estación del tren de Italia, por diez mil liras. Claro, ahora cuentan en euros, entonces serían cuatro.

Acá seguimos preguntándonos circunspectos por qué la gente no compra libros de 80 mil pesos... por qué? por qué? No leen y los tirajes más altos son de tres mil ejemplares. Bueno, he aquí la respuesta. Vendan las obras completas de Flaubert por 10 mil pesos, y las librerías no darán abasto.

Abrí el libro, justo en la Educación Sentimental. El ensayo que precede la novela, habla de "el mejor texto jamás concebido por Flaubert" pero, era también, claro, el más largo. Empecé a leerlo a las nueve y media de la noche. Como "acompañamiento", un par de cds, primero Brahms, luego Beethoven. Casi nunca pongo los cd's que heredé de mi hermano, pero después de este fin de semana, a punta de sonatas, cuartetos, etcétera, me di cuenta de que es la mejor manera de domesticar la rabia y el desencanto.

El pobre Frédéric, profundamente enamorado de una mujer casada con la que nunca ha intercambiado más de unas cuantas palabras, destina toda su existencia al sufrimiento por este amor imposible. Pasea por las calles vacías del Barrio Latino, en pleno verano, espera encontrarse con alguien, mientras ruñe su desolación casi con placer.

Y mientras tanto, me fumaré un cigarrillo, por sugerencia de un extraño.

miércoles, 10 de enero de 2007

No es elemental

El día está soleado en Bogotá. Lástima que eso no siempre funcione. Por ahí dicen que "al mal tiempo, buena cara", bueno, en este caso es al revés. Sigo escribiendo este blog, no sé bien para quién o para qué, de manera un poco utilitarista. Yo escribo, ustedes leen. Es más fácil así. Así al menos disminuye el ruido en mi cabeza. He estado todo el día pensando en un artículo sobre la condena de Hussein, leo artículos en Semana, veo noticias en BBC News. Sigo con el mismo embrollo: ¿cómo decir que es una brutalidad ahorcar a un genocida sin decir que estoy defendiéndolo?
No es elemental, mi querido Watson. Quiero decir que me parece horripilante que hayan difundido el video y que el pobre, tal vez sin saber que iban a hacer un circo de su ejecución, pidió que no le cubrieran el rostro.
Bueno, ahorita tengo que irme a hacer vueltas mamonas que tiene que hacer la gente cuando se independiza -pagar el celular, consignar esto y aquello- y espero resolver cómo escribir esa columna hoy, a ver si puedo disfrutar un poco de este sol de montaña.
Any clues?

martes, 9 de enero de 2007

Saddam en YouTube

http://www.foromsn.com/index.php?Ver=Mensaje&Id=230355

En este link encontré el video de la ejecución de Hussein. Lo puede ver cualquier persona sin restricciones. Debo confesar que me costó mucho verlo, pero que lo hice, impulsada por la curiosidad y también por morbo. El resultado no fue el que esperaba: a pesar de saber que ese hombre era un tirano y un genocida, lo único que vi fue un hombre ahorcado al mejor estilo del Far West.
Ahí les dejo el link para que me digan qué opinan.

miércoles, 3 de enero de 2007

El rulo

Pocos días antes del año nuevo, Mao tuvo a bien dirigirse al Oasis. Unos minutos después, ya en la terraza blanca con jacuzzi al aire libre, se acercó a una señorita de luengas cabelleras y mirada esquiva. -Cómo te llamas?,le preguntó. -Me llamo Johanna, -respondió la señorita. Mao le ofreció un ron y le dijo, como si tuviera ante sí una aparición: -¡¡Jlo!!-. Johanna levantó las cejas sin comprender pero sonrió complaciente, -sí, sí, como yeilo-.
Todo era perfecto.

Conversaron toda la noche, y antes de partir, Mao anotó su celular en un trozo de cajetilla de Marlboro. Ya entrada la mañana, lo vimos llegar, con sonrisa triunfal y su trofeo en la mano: el teléfono de Jlo. -Es hermosa, -repetía sin cesar.
Su descripción, nublada por un estado prematuro de infatuación, creó a una Dulcinea, cuya perfección retaba la capacidad de descripción que le proporcionaba el español. Era tan dulce y tan bella, ella, que le faltaban las palabras.

El almuerzo transcurrió tranquilo, y sus ojos obnubilados contemplaban el infinito, en espera de un encuentro ese mismo día, que tendría lugar en la peluquería "Gonzalo", al lado del terminal de transportes.

En breve salimos del Peñón (rebautizado cariñosamente como El Preñón) en busca de la amada doncella de nuestro Quijote tropical. Largo fue el camino hasta el paraje donde Jlo esperaba. Las calles girardoteñas o girardotenses atestadas de flotadores, griles y triciclos se nos antojaban idénticas. Volteamos por una calle desierta y allí, a la izquierda, yacía en pose sepsi la despampanante Jlo.

Los ojos de Mao se aguaron por la emoción y se tomó un par de rones para aquello del coraje. La fermosa dama, en plena sesión de embellecimiento, apareció en medio de la calle con su melena enrollada de graciosa manera en unos veinte rulos. Su capul, en sendo rulo rosado prominente, sobresalía por encima de los demás. Su amiga Diana, se bajaba en ese momento de la moto que parqueó al frente de "Gonzalo". Instantes después de bajarnos del carro, entramos a la peluquería.

Jlo nos saludó con timidez y cubrió su rostro con diez uñas multicolores, salpicadas de formas florales. Mao, transportado de amort, quiso secuestrarla, pero ella se resistió mientras Diana correteaba a Mao2 (otro acompañante de la caravana) para que no se montara en su moto.
En tono sereno, Jlo le dijo a Mao, -No puedo irme ahorita, porque me falta que me hagan el cabello y las uñas-. Ante semejante negativa, Mao se lanzó desesperado en busca de un beso. Jlo lo rechazó con suavidad y Diana, ya con las llaves de la moto en la mano, le atestó sendas nalgadas.

El regreso al apartamento fue lúgubre. Mao, cabizbajo, observaba abyecto los retratos que logró de Jlo con el celular de Paco. -Oh rulo adorado! Oh Jlo de mis amores!, -decía en medio de un desconsuelo sin fin. Para sorpresa de todos, le bastaron los gusanitos-flotadores de la piscina, para olvidar el episodio y reírse mojándonos a todos. Por ahí dicen que el amor es eterno mientras dura. Pero el amor a JLo from Girardot, dura, como dicen los poetas, una exhalación.