miércoles, 25 de abril de 2007

Vuelta atrás

¿Cómo perdonar cuando no hay vuelta atrás? Más aún, ¿cómo pedir perdón por acciones equívocas? Se puede pedir perdón y esperar la bofetada merecida de manera estoica. Recibir el castigo por haber pecado, dirán los que creen en Dios. Rezar 400 avemarías y 1000 padres nuestros. Pero yo ando sin dioses y no puedo "pecar, rezar y empatar". No puedo y no quiero.
Nada borra miradas equívocas, susurros prohibidos.
Hay tanto de qué arrepentirse, todos hemos sido perversos. Othello, Macbeth, Ricardo III... todos ellos no son más que personalidades reprimidas de todos los individuos que pueblan este planeta. Leemos tragedias isabelinas y nos escandalizamos, no tanto por aquello que ocurre en la ficción, sino por las similitudes que encontramos con nuestra propia realidad.
Un día recibí una carta donde Lempa decía, "ho visto in te, fantasmi che credevo sepolti nel mio passato". Vi en ti, fantasmas que creía sepultos en mi propio pasado. Lo que realmente aterroriza frente al perdón es que, muy en el fondo, uno sabe que eso odiado yace profundo dentro nuestro.
Hoy una persona no me perdonó, pero yo perdoné a una. Es apenas justo, el mundo dista años luz de las predicciones newtonianas y de cálculos matemáticos exactos.

1 comentario:

el especialista sexto dijo...

hey hey, transmitiendo desde la latina, ojala estuviera por aca pa fumarnos un kool y leer el humo. este post esta bellisimo aunque no deberia decir "hacia atras" sino "hacia adelante". inolvidable.