viernes, 20 de abril de 2007

El lipstick bomba

Anoche andaba muy empijamada viendo tele y llamó mi padre. Quería que lo acompañara al evento inaugural de la Feria del Libro. Era a las 6:30 y llegamos apurados a las 6:40. Pero no había prisa: desde la entrada de la feria, había una fila hasta el auditorio José Asunción Silva. Unas cuatro cuadras de fila, llena de pashminas, tacones y trajes perfumados. Una hora y media después, llegamos al auditorio. No podíamos cantar victoria aún: había tres puestos de control de la policía. En el primero, otra requisa, revisión de la cartera (para evitar el ingreso de un lipstick bomba). En el segundo, ¿de qué medio viene la señorita? ¿me permite su credencial de prensa? Y anotaron los datos en un computador. ¿Pero la señorita no tiene la credencial de prensa? No, no la traje. Soy columnista de opinión de El Espacio.
(mentiras).
La tercera parada fue para pasar por un detector de metales... (god damnit!). Y al final de toda la fila interminable, de los tres puestos de control, nos redireccionaron a una sala lateral (casi a la tercera parte de los invitados) para seguir la ceremonia desde dos pantallas gigantes). Valiente cosa.
Me pareció particularmente divertido cuando Uribe dijo que en Colombia se respira un aire de tranquilidad. Se nota!
Las copitas de undurraga del coctel fueron apenas un leve alivio para tanto enchiche acumulado. Salú!

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