¿Cómo perdonar cuando no hay vuelta atrás? Más aún, ¿cómo pedir perdón por acciones equívocas? Se puede pedir perdón y esperar la bofetada merecida de manera estoica. Recibir el castigo por haber pecado, dirán los que creen en Dios. Rezar 400 avemarías y 1000 padres nuestros. Pero yo ando sin dioses y no puedo "pecar, rezar y empatar". No puedo y no quiero.
Nada borra miradas equívocas, susurros prohibidos.
Hay tanto de qué arrepentirse, todos hemos sido perversos. Othello, Macbeth, Ricardo III... todos ellos no son más que personalidades reprimidas de todos los individuos que pueblan este planeta. Leemos tragedias isabelinas y nos escandalizamos, no tanto por aquello que ocurre en la ficción, sino por las similitudes que encontramos con nuestra propia realidad.
Un día recibí una carta donde Lempa decía, "ho visto in te, fantasmi che credevo sepolti nel mio passato". Vi en ti, fantasmas que creía sepultos en mi propio pasado. Lo que realmente aterroriza frente al perdón es que, muy en el fondo, uno sabe que eso odiado yace profundo dentro nuestro.
Hoy una persona no me perdonó, pero yo perdoné a una. Es apenas justo, el mundo dista años luz de las predicciones newtonianas y de cálculos matemáticos exactos.
miércoles, 25 de abril de 2007
lunes, 23 de abril de 2007
Moodystar
He maldecido diez veces a los señoritos y señoritas que me contestan en Movistar en el último mes. No me entran llamadas y ellos siempre responden como robots "ya enviamos el reporte, su servicio será restablecido en 24 horas". Me he ahorrado improperios y amenazas para mi ira interna, y como respuesta sólo se me ocurre la osadía de tirarles el teléfono.
Cada vez que me encuentro furiosa, con el celular en una mano y un kool en la otra, pienso en todos los clisés sobre la burocracia: kafka, macondo, Brazil, Fahrenheit, 1984... y, claro, me da más ira. Si si!! Me da ira encarnar un lugar común, sólo pensar que alguien me dará golpecitos en la espalda y me dirá "es el colmo, es como el Castillo de Kafka" hace que se me revuelvan las tripas.
Y frente a eso, frente a ese muro de los lamentos, se imagina uno bombas atómicas cayendo en los cráneos de los "asesores de servicio al cliente". Al estilo, claro, de las fantasías iracundas de Ally McBeal.
El universo tecnológico conspira. Después de lo buenita que he sido con él, de las columnas en las que lo he defendido. Y así me paga? ;)
Cada vez que me encuentro furiosa, con el celular en una mano y un kool en la otra, pienso en todos los clisés sobre la burocracia: kafka, macondo, Brazil, Fahrenheit, 1984... y, claro, me da más ira. Si si!! Me da ira encarnar un lugar común, sólo pensar que alguien me dará golpecitos en la espalda y me dirá "es el colmo, es como el Castillo de Kafka" hace que se me revuelvan las tripas.
Y frente a eso, frente a ese muro de los lamentos, se imagina uno bombas atómicas cayendo en los cráneos de los "asesores de servicio al cliente". Al estilo, claro, de las fantasías iracundas de Ally McBeal.
El universo tecnológico conspira. Después de lo buenita que he sido con él, de las columnas en las que lo he defendido. Y así me paga? ;)
viernes, 20 de abril de 2007
El lipstick bomba
Anoche andaba muy empijamada viendo tele y llamó mi padre. Quería que lo acompañara al evento inaugural de la Feria del Libro. Era a las 6:30 y llegamos apurados a las 6:40. Pero no había prisa: desde la entrada de la feria, había una fila hasta el auditorio José Asunción Silva. Unas cuatro cuadras de fila, llena de pashminas, tacones y trajes perfumados. Una hora y media después, llegamos al auditorio. No podíamos cantar victoria aún: había tres puestos de control de la policía. En el primero, otra requisa, revisión de la cartera (para evitar el ingreso de un lipstick bomba). En el segundo, ¿de qué medio viene la señorita? ¿me permite su credencial de prensa? Y anotaron los datos en un computador. ¿Pero la señorita no tiene la credencial de prensa? No, no la traje. Soy columnista de opinión de El Espacio.
(mentiras).
La tercera parada fue para pasar por un detector de metales... (god damnit!). Y al final de toda la fila interminable, de los tres puestos de control, nos redireccionaron a una sala lateral (casi a la tercera parte de los invitados) para seguir la ceremonia desde dos pantallas gigantes). Valiente cosa.
Me pareció particularmente divertido cuando Uribe dijo que en Colombia se respira un aire de tranquilidad. Se nota!
Las copitas de undurraga del coctel fueron apenas un leve alivio para tanto enchiche acumulado. Salú!
(mentiras).
La tercera parada fue para pasar por un detector de metales... (god damnit!). Y al final de toda la fila interminable, de los tres puestos de control, nos redireccionaron a una sala lateral (casi a la tercera parte de los invitados) para seguir la ceremonia desde dos pantallas gigantes). Valiente cosa.
Me pareció particularmente divertido cuando Uribe dijo que en Colombia se respira un aire de tranquilidad. Se nota!
Las copitas de undurraga del coctel fueron apenas un leve alivio para tanto enchiche acumulado. Salú!
El imperio contraataca
No hay mucho por hacer en esta mañana helada. Afuera llueve, adentro oímos un Cure noventero y echamos lora. Pineda y yo. El recinto del primer piso del Carissimo Cuervo ofrece silencio en medio del estruendo. Un comunicado de Cnnnnn puede ser un quiebre en la rutina, rodeados por decenas de parroquias. Bogotá: el Vaticano de Suramérica.
martes, 17 de abril de 2007
Meeting a virtual No Para Innita
Hace algunos días descubrí que flickr es más que un gran album de fotos de farras y paseos a la plasha. Gracias a la gran cantidad de tiempo libre que me ha proporcionado un esquince cervical (no, no quedé parapléjica, aunque sí circunspecta), encontré a No Para Innita. De entrada, pensé que era una mujer, por la ilustración de su perfil y por la ambiguedad con la que se describe. Claro, el inglés permite este hermafroditismo, cuando de autocalificarse se trata: curious, interesting, sad... ¿ella o él?
Envié un email, oye, me encantan tus ilustraciones, bla bla bla, convencida de que Innita era una chica. Me respondió un chico, oye, gracias, pero no, ni idea, tampoco recuerdo haberte conocido en la vida real. Me he paseado varias veces por la galería virtual de sus mujeres desnudas. Mujeres en la ducha, mujeres en la cama, lamiendo con languidez -y con una belleza tan perfecta que es casi insoportable-, la entrepierna de otra mujer.
No sé si este Innita es el mismo que se hacía trenzas de muñeca despelucada, como en los noventas. Recuerdo un personaje que decía detestar los canales nacionales y tal vez lo vi alguna vez en el pabellón de comics de la Feria del Libro. ¿Será o no será?
Envié un email, oye, me encantan tus ilustraciones, bla bla bla, convencida de que Innita era una chica. Me respondió un chico, oye, gracias, pero no, ni idea, tampoco recuerdo haberte conocido en la vida real. Me he paseado varias veces por la galería virtual de sus mujeres desnudas. Mujeres en la ducha, mujeres en la cama, lamiendo con languidez -y con una belleza tan perfecta que es casi insoportable-, la entrepierna de otra mujer.
No sé si este Innita es el mismo que se hacía trenzas de muñeca despelucada, como en los noventas. Recuerdo un personaje que decía detestar los canales nacionales y tal vez lo vi alguna vez en el pabellón de comics de la Feria del Libro. ¿Será o no será?
Etiquetas:
innita ilustraciones flickr
lunes, 16 de abril de 2007
Lumbago mental
Casi un mes con el cuello paralizado. Ya empiezo a creer que existe una suerte de maldición chamánica que se desata antes de mitad de año y que siempre está relacionada con la zona que sostiene mi cabeza. Esto, claro está, desestabiliza mi ciclo de sueño, las horas de trabajo, el outfit. Ayer me puse un parche león. Lo más ochentero del mundo. Pero funciona, más que la fisioterapia, más que la bolsa de gel azul congelada.
La naturaleza siempre tiene una manera ingeniosa de demostrarnos, una vez más, que somos un puntico en el universo y que ese puntico, además, puede partirse el cuello en un parpadeo. El carro frena, se choca, la vértebra se desarticula, y se acaba el show. No suena reconfortante si se tiene en cuenta que se trata de los amos del planeta Tierra. Otro moco en el universo, pero bueno, hasta una bacteria debe pavonearse en el meñique de un pordiosero, convencida de su omnipotencia.
O que lo diga el que no sabía si ser o no ser. Él andaba muy consciente de que hasta en una cáscara de nuez se sentiría el rey del universo.
La naturaleza siempre tiene una manera ingeniosa de demostrarnos, una vez más, que somos un puntico en el universo y que ese puntico, además, puede partirse el cuello en un parpadeo. El carro frena, se choca, la vértebra se desarticula, y se acaba el show. No suena reconfortante si se tiene en cuenta que se trata de los amos del planeta Tierra. Otro moco en el universo, pero bueno, hasta una bacteria debe pavonearse en el meñique de un pordiosero, convencida de su omnipotencia.
O que lo diga el que no sabía si ser o no ser. Él andaba muy consciente de que hasta en una cáscara de nuez se sentiría el rey del universo.
lunes, 9 de abril de 2007
Cien años de micos tití
Semana de pasión. Veo con los ojos entreabiertos las noticias del mediodía, los rituales de la semana santa en Popayán, la moda para ir a misa, las alternativas culinarias de comida de mar. Todo es ajeno, como un eco distante de pueblos desconocidos. Salgo de la casa, me echo en una hamaca a leer Cien años de soledad, esta vez en español. Siempre me sentí culpable por haberla leído hace nueve años en otra lengua, viendo en las notas al pie el significado de "cacerola" y de "pegote".
Aproveché el homenaje, sí, como los que compran el libro de Harry Potter cuando sale la película. Puede catalogarse como "duhh", "lo lee sólo por moda" duhh. Pero no creo, de hecho, hay una serie de novelas y de películas que la gente desprecia porque pertenece al cánon. Pero yo nunca las vi, o las leí. Y ahora tengo unas cuantas en fila, y casi me avergûenza cargarlas por ahí porque es casi esnob o clichesudo pasearse con La montaña mágica o con uno de los tomos-ladrillo de Proust. Pero no me importa, al demonio los cazadores de esnobs que, por temor a serlo, evitan sistemáticamente el contacto físico, emocional e intelectual con cualquier novela catalogada como clásico.
En conclusión, llegué a la mitad de Cien años de soledad en una hacienda perdida en los Llanos Orientales, con el ruido ensordecedor de las chicharras al lado, con micos tití comiendo bananos en los árboles cerca del río, y con el caos de aurelianos haciendo disparates en la memoria del innombrable.
Aproveché el homenaje, sí, como los que compran el libro de Harry Potter cuando sale la película. Puede catalogarse como "duhh", "lo lee sólo por moda" duhh. Pero no creo, de hecho, hay una serie de novelas y de películas que la gente desprecia porque pertenece al cánon. Pero yo nunca las vi, o las leí. Y ahora tengo unas cuantas en fila, y casi me avergûenza cargarlas por ahí porque es casi esnob o clichesudo pasearse con La montaña mágica o con uno de los tomos-ladrillo de Proust. Pero no me importa, al demonio los cazadores de esnobs que, por temor a serlo, evitan sistemáticamente el contacto físico, emocional e intelectual con cualquier novela catalogada como clásico.
En conclusión, llegué a la mitad de Cien años de soledad en una hacienda perdida en los Llanos Orientales, con el ruido ensordecedor de las chicharras al lado, con micos tití comiendo bananos en los árboles cerca del río, y con el caos de aurelianos haciendo disparates en la memoria del innombrable.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)