Hace años mandé un artículo a italocalvino.it. Me escribió el creador de la página, Antonio Piú y yo me imaginaba a un señor muy aseñorado, de esos italianos de andar pesado y gafas al final de la nariz. Después me mandó una foto, en un almacén, con un casco de motociclista, y era todo menos ese señor muy aseñorado que me había imaginado. Divertido cómo la mente trata de adaptarse a estas nuevas conexiones de los individuos que no necesariamente involucran el encuentro en la vida "real". Los emails suplen las cartas, entonces ni siquiera puede uno adivinar la edad o la personalidad por la forma de las letras, por la presión y la tinta. El chat, claro, anula el sonido de la voz y la imagen de la persona con la que hablamos. Sí, sí, hay webcam y micrófono, pero eso nunca se usa con un extraño. Sólo con las personas cuyo rostro y cuya voz conocemos de memoria.
Este Antonio, tiene un blog, taldeitali.it... estuve curioseando, y descubrí una frase que reproduzco acá y trataré de traducir:
Come è possibile? Come è possibile? Come è possibile, mi domado
a volte camminare sui prati verdi e avere l'animo triste; essere
immersi nel caldo del sole, mentre tutto d'intorno sorride, e avere
l'angoscia nel cuore... Lasciate a noi le vostre tristezze, a noi...
che non possiamo andare nei prati e non vediamo mai il sole.
-Nicola, un matto.
¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible? Cómo es posible, me pregunto
a veces caminar por el prado verde con el ánimo apagado; estar
inmersos en el calor del sol, mientras todo alrededor sonríe, y sentir
angustia en el corazón... Déjenos a nosotros sus tristezas, a nosotros...
que no podemos caminar por el prado y no vemos nunca el sol.
-Nicola, un loco.
Basta poco, en este mundo virtual, para conocer a una persona sin tener que verle las gafas colgando de la nariz o el andar pausado o nervioso.
Questa è... una poesia breve.
sábado, 24 de marzo de 2007
lunes, 19 de marzo de 2007
domingo, 18 de marzo de 2007
From Tokyo with love
Memories are always blocked in fearful minds. Just like an antivirus, the brain avoids what can cause it pain. Years go by, and random moments are wiped out systematically, leaving every single day as a white sheet.
A moment arrives, sometimes, in which the present calms down and then we're allowed to look back. The research button attracts our attention once again, and it's so relaxing to find out that nothing was as bad as we thought. I received an email yesterday. It was Shigehiro, my japanese friend lost in the past. This unexpected links bring a new corny hope. He wrote in italian, which reminds me that nine years have passed.
When I've met him, his limited communication in english, followed by prayers in japanese (I guess he was blaming the day he didn't pay attention to his english lessons) reminded us about the whole world of words we could never have in a conversation. Then, I've learned to understand his sight, the movement of his hands, following every single facial expression to get if he was bored in Fontana di Trevi, or how much he missed his girl. We became very good friends and maybe that cultural and linguistic distance, allowed us to be closer. I came back to Colombia, he went back to Tokyo. Now he's back again and it's glad to know that those white sheets were, indeed, a hidden but detailed filed waiting to be opened. Thank you, caro Shige.
A moment arrives, sometimes, in which the present calms down and then we're allowed to look back. The research button attracts our attention once again, and it's so relaxing to find out that nothing was as bad as we thought. I received an email yesterday. It was Shigehiro, my japanese friend lost in the past. This unexpected links bring a new corny hope. He wrote in italian, which reminds me that nine years have passed.
When I've met him, his limited communication in english, followed by prayers in japanese (I guess he was blaming the day he didn't pay attention to his english lessons) reminded us about the whole world of words we could never have in a conversation. Then, I've learned to understand his sight, the movement of his hands, following every single facial expression to get if he was bored in Fontana di Trevi, or how much he missed his girl. We became very good friends and maybe that cultural and linguistic distance, allowed us to be closer. I came back to Colombia, he went back to Tokyo. Now he's back again and it's glad to know that those white sheets were, indeed, a hidden but detailed filed waiting to be opened. Thank you, caro Shige.
viernes, 9 de marzo de 2007
Una hora
Anoche dormí una hora. Hasta las cinco de la mañana me persiguieron ranas bronceadas en la red. Si no termino pronto la crónica para don Fernando, voy a sufrir de un calentamiento global en toda la red neuronal. Sueño con ranitas arlequín, me encuentro con lisos especímenes en la ventana, con un croar ronco en la sala.
El momento crítico fue esta mañana, muy a las 6:30 abrí los ojos y activé el piloto automático que me llevaría hasta las afueras de Bogotá. Llegué sin saber bien cómo, adormecida, con un leve temblor en las manos. Pasaron las horas quietas de Yerbabuena y me quedé frente a la ventana, viendo cómo talaban un pino tras otro. Talaron unos veinte pinos gigantes y los convirtieron en tablas amarillo quemado.
Después del almuerzo me conversé un par de cigarrillos con el count duckula. Me contó que su madre lo llevó una vez a ver una película sobre la vida de Jesús. Cuando lo estaban crucificando, se paró enardecido a pelear al lado de la pantalla de cine. Tuvieron que sacarlo mientras gritaba que no lo torturaran, que Jesús era el hijo de Dios. Ahora se ríe, pero nunca en su vida sintió una ira tan grande como ese día.
Me acordé de la historia de una viejita que se maquillaba antes de sentarse frente al televisor para que los actores la vieran arreglada. Tenía hasta una cortinita en la pantalla, nunca sobra el entrometido que fisgonea mientras ella se pasea en bata de dormir y rulos. Algún día seremos esa ancianita sevillana de rulos.
El momento crítico fue esta mañana, muy a las 6:30 abrí los ojos y activé el piloto automático que me llevaría hasta las afueras de Bogotá. Llegué sin saber bien cómo, adormecida, con un leve temblor en las manos. Pasaron las horas quietas de Yerbabuena y me quedé frente a la ventana, viendo cómo talaban un pino tras otro. Talaron unos veinte pinos gigantes y los convirtieron en tablas amarillo quemado.
Después del almuerzo me conversé un par de cigarrillos con el count duckula. Me contó que su madre lo llevó una vez a ver una película sobre la vida de Jesús. Cuando lo estaban crucificando, se paró enardecido a pelear al lado de la pantalla de cine. Tuvieron que sacarlo mientras gritaba que no lo torturaran, que Jesús era el hijo de Dios. Ahora se ríe, pero nunca en su vida sintió una ira tan grande como ese día.
Me acordé de la historia de una viejita que se maquillaba antes de sentarse frente al televisor para que los actores la vieran arreglada. Tenía hasta una cortinita en la pantalla, nunca sobra el entrometido que fisgonea mientras ella se pasea en bata de dormir y rulos. Algún día seremos esa ancianita sevillana de rulos.
domingo, 4 de marzo de 2007
sábado, 3 de marzo de 2007
Domingo sangriento
Son las once de la noche. No hace frío y no hay brisa. Camino desde Andino hasta Mai Lirol Darlin con un kool en la mano. Llego hasta la esquina de Mizú que ahora es un almacén de máquinas de cardio. Giro a la derecha y veinte metros más allá está el barcito de los enanos. Vladimir me pasa un whisky y me prohibe pedir Red Label. Me estoy acostumbrando a tomarme un whisky puro, temperatura ambiente. A disfrutar el sabor sin el aguita del hielo derretido. Desde la barra miro hacia la puerta y veo dos rostros pálidos con reflejos de luz roja. Se besan, se separan, contraatacan.
Creo que nos empezamos a alejar de la camándula. De pronto es verdad que los prejuicios pueden dominarse, domarse, domesticarse, dosificarse. La pareja gay -chico chico- me pareció un deleite visual. No me interesa interactuar ni hacer parte de una versión cundiboyaca de Eyes Wide Shut. Sólo me dejé hipnotizar por estos dos hombres besándose al frente de los parroquianos de la tierra del Kid Divine. Delicioso, verlos, desde el otro extremo del bar. Saborosongo, como diría el Farcocalíptico.
Fue interesante. Lástima que no se dejaron analizar otro rato. Se fueron pronto. En la barra, una octogenaria de senda retaguardia y bucles quinceañeros observa a su alrededor con un desinterés calculado. La tercera edad no perdona. Dios la ampare y la favorezca!
Pronto serán las 3 am. Sunday bloody sunday.
Creo que nos empezamos a alejar de la camándula. De pronto es verdad que los prejuicios pueden dominarse, domarse, domesticarse, dosificarse. La pareja gay -chico chico- me pareció un deleite visual. No me interesa interactuar ni hacer parte de una versión cundiboyaca de Eyes Wide Shut. Sólo me dejé hipnotizar por estos dos hombres besándose al frente de los parroquianos de la tierra del Kid Divine. Delicioso, verlos, desde el otro extremo del bar. Saborosongo, como diría el Farcocalíptico.
Fue interesante. Lástima que no se dejaron analizar otro rato. Se fueron pronto. En la barra, una octogenaria de senda retaguardia y bucles quinceañeros observa a su alrededor con un desinterés calculado. La tercera edad no perdona. Dios la ampare y la favorezca!
Pronto serán las 3 am. Sunday bloody sunday.
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